Ojo seco y cirugía refractiva láser y con lentes intraoculares: todo lo que debes saber sobre la sequedad ocular post-quirúrgica

Para un cirujano refractivo no hay cosa más satisfactoria que conseguir buenos resultados visuales y que sus pacientes estén contentos. Pero, desgraciadamente, llega el ojo seco por cirugía refractiva y lo estropea todo.

Para entender lo que sucede en estos ojos después de someterse a cirugía, hay que conocer la anatomía básica de la córnea. El tejido con más sensibilidad de nuestro cuerpo es la córnea. Se dice que puede tener 200 veces la densidad de terminaciones nerviosas de la piel. Con esto podemos entender que es un tejido extremadamente sensible y que, ante cualquier factor o alteración de la película lagrimal, transmite al cerebro sensación de arenilla, cuerpo extraño, pinchazos en los ojos e incluso dolor. Otro papel muy importante de estas terminaciones nerviosas es el reflejo lagrimal y el estímulo a producir más lágrimas.

La cirugía refractiva se divide en dos grandes grupos: la cirugía refractiva corneal con láser y la intraocular con lentes.

Sin entrar en detalles la primera “moldea” la córnea para alterar la necesidad de refracción en gafas y la segunda pone una lente con la graduación dentro del ojo entrando por una incisión corneal.

En ambas cirugías vamos a alterar y lesionar levemente la córnea. Esto se traduce en una lesión a las terminaciones nerviosas de la córnea y en la formación de una cicatriz. Estas lesiones suelen regenerarse en los primeros 30-60 días y en una gran mayoría de pacientes no van a tener significado clínico.

Pero en un porcentaje bajo de pacientes, las terminaciones nerviosas no se regeneran o se regeneran de una forma aberrante. En el primer caso se anula parcialmente el reflejo a lagrimear y producir lágrimas, causando un ojo seco hipoproductivo por bloqueo del reflejo. En el segundo caso tendríamos un ojo seco secundario a neuropatía que no muestra signos clínicos de sequedad ocular y que se caracteriza por una exploración casi normal.

A estos dos grupos hay que añadir todos los pacientes que, previamente a la cirugía, ya tenían un ojo seco pre-clínico y que tenían las primeras alteraciones de la película lagrimal sin tener síntomas. Estos pacientes, al operarse, empeoran su situación y comienzan a tener los clásicos síntomas de ojo seco cuales picor, sensación de cuerpo extraño y dolor ocular. Pueden desarrollar condiciones mixtas con ojo seco hipoproductivo y neuropático.

En CLINISE recomendamos siempre un estudio previo de la superficie ocular y de la película lagrimal antes de una cirugía refractiva sea láser o intraocular. Además, nuestro tratamiento QMR Rexon-eye no tiene efectos adversos y puede usarse de forma preventiva antes de la cirugía.



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