Dejar de fumar: el beneficio que no te esperas

El humo de tabaco es unas de las causas evitables de enfermedades como ictus, cáncer e infarto. Es unas de las grandes plagas del último siglo y, según la última encuesta de tabaquismo, parece en aumento. Desgraciadamente casi el 20% de los jóvenes entre 15 y 25 años consume tabaco habitualmente y parece que las campañas de prevención no surten mucho efecto.

Un cigarro contiene más de 4000 sustancias activas y la mayoría afectan principalmente a los pulmones y el sistema cardiovascular. Seguramente menos graves los efectos sobre la superficie ocular pero no por esto menos importante.

El estudio Beaver Dam ha demostrado que los fumadores sufren molestias oculares en mayor frecuencia respeto a los no fumadores.

Más reciente es el estudio publicado en el Graefe 's Archive for Clinical and Experimental Ophthalmology que analiza la superficie ocular y las glándulas de Meibomio en grupos de fumadores crónicos y no fumadores. Las células de las córneas y de las glándulas de Meibomio, su densidad y las terminaciones nerviosas, eran inferiores en el grupo de fumadores. Así mismo la tinción con verde lisamina era mayor en el mismo grupo respeto a los no fumadores.

Estos resultados confirman que el humo de tabaco es dañino para la superficie ocular.

Otro efecto del tabaquismo es la leve isquemia crónica de los tejidos perioculares que con el tiempo pierden elasticidad y pueden alterar el parpadeo y la función de las glándulas de Meibomio. Esta condición, presente también en pacientes con de Apnea del Sueño, puede llevar a ojo seco severo, lagoftalmo y ectropion.

Dejar de fumar es el mejor regalo que puedas hacerle a tus ojos (y a tu cuerpo entero).